Mentiría descaradamente si digo que me gusta leer
desde niño, el gusto por la lectura frecuente lo adquirí alrededor de mis 19 años cuando me
encontré con el libro Las batallas en el
desierto de José Emilio Pacheco, me fascinó la enorme cantidad de cosas que
se pueden contar en tan sólo 60 páginas (y tamaño media carta) Tampoco es que
no leyera nada antes de eso, me interesaban mucho las novelas gráficas y creo
que le debo mucho a una colección de “El Quijote” Adaptada a cómic que mi padre
me traía mes con mes cuando estaba en la primaria, en ese entonces me divertía
más con las peripecias del gallardo caballero que no sé, los Power Rangers u
otra serie para niños de mi ( entonces) edad. Mi paso por esta
carrera se dio gracias a haber desertado de una anterior, cuando salí de la
preparatoria me inscribí en la Licenciatura en Medios audiovisuales, por lo
tanto es el cine el tema de mi mayor interés, pero por cuestiones familiares y sobre todo
económicas tuve que abandonar la carrera
después del primer año, buscaba una carrera que me ayudara a complementar lo
que había adquirido en cuestiones cinematográficas y Letras Hispánicas me
pareció la mejor opción debido a mis
intereses en la narrativa cinematográfica, hoy, después de poco más de cuatro
años puedo decir sin temor a equivocarme que he aprendido más de cine en letras
que en la escuela anterior.
Al principio mi idea era por medio de la carrera aprender técnicas narrativas para
posteriormente aplicarlas en la primer escala en la producción de una película,
el guión cinematográfico, y por eso tomo todas las asignaturas tanto de letras
como de Historia que tengan que ver con el lenguaje y análisis audiovisual. Además
la carrera me permitía un plus, el hecho de que también se enfoca en la
docencia, cuando estaba en audiovisuales tuve un profesor de taller de
narrativa que había estudiado dicha carrera y me di cuenta que para hacer algo
relacionado con cine no sólo basta ver cine, sino conocer de literatura, y la
manera en que daba clases me hizo darme cuenta que cuando se tiene la vocación
de enseñar se puede hacer la diferencia.
Mi meta es transmitir lo que he aprendido y lo que pienso y siento, ya sea a
través de una película o en un aula de clases, si se puede en ambas sería mucho
mejor.
Me parece muy interesante la manera en la que conjuntas las dos cosas que te gustan como el cine y la literatura además del hecho de seguir por la misma linea de estudio de tu anterior carrera
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